viernes, agosto 22, 2008

Louis Ferdinand Céline - Viaje al fin de la noche (segunda parte)

“Lo peor de todo es que uno se pregunta si al día siguiente podrán encontrar la fuerza necesaria para continuar, para seguir haciendo lo que hasta esa noche y desde hace largo tiempo, si tendrá fuerza para realizar esas pequeñas gestiones imbéciles, esos mil proyectos que no llevan a ningún sitio, esas tentativas frustradas para salir de la abrumadora necesidad, sólo para convencerse una vez más de que el destino es inexpugnable y que es necesario caer otra vez al pie de la muralla, noche a noche, con la agonía del día siguiente en los ojos; ese día siguiente cada vez más precario y más sórdido.”

“Complicaciones. Casi todos los deseos del pobre tienen la pena de prisión.”

“La verdad es una agonía que no acaba nunca. Y la verdad absoluta de este mundo es la muerte. Hay que escoger entre morir y mentir. Y yo nunca pude matarme.”

“Los hombres somos tan fútiles por naturaleza, que solamente las distracciones pueden en realidad evitar que nos muramos.”

“En días de juventud, llegan a tener excusa las más áridas indiferencias, las más cínicas desvergüenza, que nacen de tonterías pasionales y de no sé qué signo de inexperto romanticismo. Pero después, cuando la vida llega a mostrarnos todo lo que ella puede exigir en materia de cautela, de crueldad, de crueldad, de malicia nada más que para lograr mal que bien la subsistencia a 37 grados de temperatura, uno se da cuenta y queda firme, inamovible apto para comprender todas las suciedades que contiene un pasado. Basta en todo y para todo con examinarse escrupulosamente y ver sin piedad lo que uno tiene de inmundicia. Se acabaron los misterios, se acabó la necedad. Uno termina devorándose toda su poesía puesto que uno ya se encuentra en este punto. Los frijoles, la vida.”

“Cuando se trata de ir contra la abominación de ser pobres, resulta un deber, no lo neguemos, el emplear todos los medios posibles: embriagarse con lo que sea, vino barato, masturbación o cine.”

“Habría que adormecer en serio una noche a las personas satisfechas cuando están dormidas, yo os lo digo, y acabar con ellas y con su felicidad de una vez por todas. Al día siguiente ya nadie hablaría de ello y uno habría quedado libre de ser feliz a voluntad.”

“La pereza es casi tan fuerte como la vida. La trivialidad de la nueva farsa que uno se ve obligado a desempeñar resulta aplanadora y hace falta entonces, a fin de cuentas, más cobardía que coraje para recomenzar.”

“Los pobres somos insípidos. La miseria es un gigante que utiliza la cara de sus fieles para limpiar las suciedades del mundo como si fuera un trapo de fregar. Y la operación deja sus rastros.”

“Mi comprensión, cuando se trata de alimentarse, va más allá de toda inteligencia y se hace simplemente goma elástica.”

“A fuerza de verte lanzado de todas partes acabarás por encontrar el truco que tanto miedo les da a todos ellos, a todos los canallas que puedan existir en este mundo; el truco que debe encontrarse al fin de la noche. Por este miedo es que ellos no van más allá.”

“Hay un momento de la pobreza en que el espíritu no puede estar ya con el cuerpo porque allí se encuentra incómodo. Y lo que habla en uno no es casi más que el alma. Y un alma que no es ya más responsable.”

“Y uno se da cuenta de la manera como aprendió a amar su desgracia a pesar de uno mismo. En realidad, la naturaleza es más fuerte que uno. Eso es todo. Ella nos clasifica en un género y nadie puede salir de allí, haga lo que haga. A mí me había lanzado en una dirección de inquietud. Uno empieza suavemente a cumplir su papel y su destino con toda seriedad. Y lo peor es que no nos damos cuenta de ello. Después, cuando uno vuelve la vista hacia atrás, resulta demasiado tarde para poder cambiar. Ya nos ponemos inquietos, y así continuaremos hasta el final.”

“Yo la amaba, claro está, pero amaba más aun mi vicio, este deseo de evadirme de todas partes, evadirme en busca de yo no sé qué, por estúpido orgullo sin duda, por convicción de una especie de superioridad.
En suma, cuando uno se encuentra en la guerra dice que las cosas vendrán mejor cuando llegue la paz, y luego nos comemos aquella esperanza, como si fuera un bombón, para que termine todo siendo únicamente mierda. No nos atrevemos a decirlo por miedo de dar asco a los demás; por gentileza, en suma…”

“Y esto es quizá lo que se busca a través de la vida; nada más que esto: el más grande sufrimiento posible a fin de llegar a ser uno mismo antes de morir.”
Louis Ferdinand Céline

2 comentarios:

en tierra de nadie dijo...

Hola, Marcelo:

Céline no falla. Esa fue mi lectura del verano pasado.

Por acá (como decís allá) es verano aún. En agosto Madrid es un desierto (aunque de cada vez menos, la gente escalona las vacaciones). Yo agoté las mías y vuelvo al curro (=laburo) y a las rutinas.

Menos mal que encontré el relato mensual de Loriga ;)

besos de verano

en tierra de nadie dijo...

Con tanto rollo s eme olvidó decirte que lo he colgado en el blog, te paso el enlace:

http://entierradeotros.blogspot.com/2008/08/un-segundoray-loriga.html