Calu Rivero sale con el Chino Darín por la misma razón que el Khun Agüero tuvo un hijo con Gianina Maradona.
El Síndrome de Idolatría Mal Canalizada no discrimina sexo ni edad:
casi hace que yo, a la edad de cinco, me pusiera de novio con Laura, la
hija de Carlitos Balá.
MV
domingo, julio 21, 2013
martes, julio 16, 2013
Nuevo álbum de Mazzy Star: Seasons Of Your Day
Tras 17 años de espera, sale un nuevo disco de la dupla formada por Hope Sandoval y Dave Roback.
En 2011 se habían reunido para dar algunos conciertos, y cuando ya perdíamos las esperanzas de un nuevo disco, anuncian que el 24 de septiembre sale a la venta Seasons of Your Day, que para los que estamos de este lado del mundo, es como decir Feliz primavera.
El primer corte se llama California.
El lista de temas se completa con:
1. "In the Kingdom"
2. "California"
3. "I've Gotta Stop"
4. "Does Someone Have Your Baby Now"
5. "Common Burn"
6. "Seasons of Your Day"
7. "Flying Low"
8. "Sparrow"
9. "Spoon"
10. "Lay Myself Down"
En 2011 se habían reunido para dar algunos conciertos, y cuando ya perdíamos las esperanzas de un nuevo disco, anuncian que el 24 de septiembre sale a la venta Seasons of Your Day, que para los que estamos de este lado del mundo, es como decir Feliz primavera.
El primer corte se llama California.
El lista de temas se completa con:
1. "In the Kingdom"
2. "California"
3. "I've Gotta Stop"
4. "Does Someone Have Your Baby Now"
5. "Common Burn"
6. "Seasons of Your Day"
7. "Flying Low"
8. "Sparrow"
9. "Spoon"
10. "Lay Myself Down"
domingo, mayo 26, 2013
Bidet-Sutra
Siempre que viajo afuera y entro a un baño,
si hay bidet lo celebro (por dentro y por detrás, pero tampoco me pongo a jugar
al Carnaval). El tema es que no descifro los bidets modernos.
Deberían tener instrucciones de uso, carteles,
gráficos, dibujos con flechas, algo.
No soy especialista, pero entiendo (y festejo)
que para las mujeres, estos bichos de ahora tengan un diseño higiénico: según
parece, al no salir el chorro fuente (de abajo) se evitan las mezclas y sus consecuencias:
infecciones urinarias que inhabilitan el parque diversiones.
Pero los hombres que odian lijarse con
papel, o que piensan que el papel esparce en lugar de limpiar: ¿qué posición
deben tomar frente a este avance de la industria sanitaria? ¿Cómo hacen para
que el chorro dé en el “blanco”? ¿Se sientan de frente contra la pared, echados
hacia atrás y con la patas hacia arriba? ¿De espaldas, a caballito, pero ahora con
el cuerpo inclinado hacia delante y hacia abajo, enroscándose como un bicho
bolita?
Intimo a Ferrum, a Blaistein y al resto de las
empresas del rubro a que expliquen esto, vía cursos y charlas, o publicando el
Bidet-Sutra a precio popular. De lo contrario, que empiecen a fabricar bidets unisex:
chorro horizontal y vertical. De paso, un sensor anti-quemadura, y show de
fuentes danzantes.
Con eso, aquellos que odian la lija y/o la palometa,
felices de la vida.
Por último, mi repudio para aquellos que hacen
uso y abuso de un elemento tan noble y desacreditado, para calmar bajos
instintos.
jueves, abril 11, 2013
Algunos chicos lloran, y patalean
Robert se aferraba
al micrófono. Detrás, la banda, inmutable, empujaba la música contra el
frío, hacía los corazones. La nieve bajaba en cámara lenta y en el jardín todo
se había vuelto blanco. Y por encima del blanco había un manto de pereza, el agobio
de las tardes sin sol. Sonaba Pictures of you, y el cantante se movía
delicadamente, como si en cualquier momento fuese a resquebrajarse.
Yo observaba.
Quería guardar todo, tallarlo en mi cerebro…
La melodía parecía
llegar de puertos lejanos, en pequeñas olas. Las palabras sonaban frágiles,
hipnóticas, y yo me sentía como luego de un largo viaje, de regreso a la
infancia. La canción era una caricia en la frente, me costaba mantener los ojos
abiertos…
Cuando el tema
finalizaba, Robert notó mi presencia. Frenó la música y comenzó a insultar.
Gritaba como si lo estuvieran prendiendo fuego. Se tomaba la cabeza y se tiraba
del pelo. Los asistentes se acercaron y, con toda paciencia, le explicaron que
yo no tenía nada que ver con el periodismo ni con… No le importó. Me ordenó que
saliera inmediatamente del ensayo y me preguntó, casi llorando, qué clase de
músico creía que era él. Me dijo que no era uno de esos artistas que dejan
entrar a cualquiera en sus sueños, y que esa canción, para él, era un sueño.
Yo sólo quería
escuchar. No me interesaba hablarle, sacar fotos, ni mucho menos un autógrafo.
Me fui sin decir nada, tratando de forzar cierta lógica, algo que no arruinara
el recuerdo.
Cuando desperté, no
supe si había estado en un videoclip o dentro del sueño del líder de The Cure.
Como fuese, lo
único que espero es no volver a encontrármelo, ya sea despierto o soñando en
alguna de sus canciones.
MV
viernes, marzo 29, 2013
La trampa de la liquidez
No puedo quejarme, gracias a este laburo
me compré un auto y dos LCD, uno para la habitación y otro para el living.
Amueblé el departamento y pasé dos veranos inolvidables, quince días en una
cabaña a metros del mar. Gracias a este trabajo y a la obra social, mi mujer
recibió un tratamiento costosísimo en un hospital de primera. Gracias a este
trabajo, después de todo ese miedo y dolor, pudimos hacer una gran fiesta de
casamiento e irnos un mes a Europa.
¿Me fue bien?
Me fue bárbaro, hace diez años que estoy
asfixiándome en este laberinto de escritorios, pidiendo permiso hasta para ir
al baño, yendo una y otra vez en contra de mis principios y soportando toda
clase de pequeñas grandes humillaciones. En este trabajo, sin emitir una sola
queja, dejé lo que supuestamente eran los mejores años de mi vida. Engordé,
perdí pelo, viví años contracturado y fui advertido por usar polera, llegar
tarde, caminar despacio, tener cara de culo y escribir “Hola” en lugar de
“Estimado”. Gracias a este trabajo nunca dejé de sentirme vago y sospechoso, a
pesar de que jamás me robé una birome y trabajé como un animal, salvo algún
mediodía que canté “médico” y me escapé al cine. Gracias a este trabajo perdí
varias vacaciones y demasiadas chances de acompañar a mi mujer en su peor
momento. Desarrollé el arte de ejecutar órdenes y contraórdenes al mismo
tiempo, bailé toda clase de ritmo durante nueve horas diarias, y me especialicé
en festejar para afuera los chistes malos de mi jefe, y en festejar para
adentro el simple hecho de que los gritos o los telegramas no fueran dirigidos
a mí. Gracias a este laburo llego a casa agotado y sin ganas de hablar con
nadie durante horas, o con ganas de boxear al primero que se me cruzara. Sufrí tortícolis,
diarreas, depresiones y crisis nerviosas. Como logro, puedo jactarme de casi
hacer quebrar a la obra social que tanto me ayudó: les saqué fortunas por las
constantes visitas a traumatólogos, kinesiólogos, gastroenterólogos, psicólogos
y psiquiatras, quienes me recetaron pastillas que me dejaron el estómago dado
vuelta y el cerebro agrietado, listo para afrontar cada jornada con la alegría
y motivación que me caracterizan.
¿Me fue bien?
Me fue de maravilla, y cuando me
asciendan y me den más tareas y responsabilidades, me va a ir mejor todavía.
Porque eso significa que en algún momento van a aumentarme el sueldo. Entonces
voy a buscarte para refregarte en la jeta cada uno de mis éxitos.
Y allá vos.
MV
jueves, marzo 28, 2013
sábado, febrero 02, 2013
Las hijas del vidriero y la ley de atracción
El jueves fui al cine con mi
mujer.
… Día de semana, enero, Buenos
Aires, no era un estreno, no se trataba de un “gran éxito”… llegamos
convencidos de que si no era por nosotros, no habría función.
Le erramos por poco. En la sala había
un hombre mayor leyendo el diario. Estaba en una de las butacas que bordeaban el
pasillo. El pasillo, perpendicular a la pantalla, dividía la sala en dos partes
iguales.
Me sucede siempre, cuando hay tanto
lugar libre, no sé dónde sentarme. Le pregunté a mi mujer, y para variar me
dijo: “dónde vos quieras”.
Pensé: “ni muy lejos ni muy
cerca, y que no nos moleste la pelada del único espectador”.
Así que nos sentamos al otro lado
del pasillo.
Miré alrededor. Era un lugar
estratégico. No sólo porque no había nadie cerca, sino también por un detalle tranquilizador:
a las dos butacas de la fila de adelante le seguía una rota. Es decir, si
llegaban tres o más cabezones juntos, no iban a poder sentarse justo ahí.
Bajaron la luz y vimos las
publicidades sin que llegara nadie. Después hubo una pausa y apagaron las luces
por completo. Seguíamos siendo tres... pero cuando la película estaba
comenzando, aparecieron dos señoras caminando apuradas entre las butacas, y una
tuve una visión. La visión de cuando no tengo a nadie tapándome:
–Las hijas de puta se van a
sentar acá adelante, te apuesto lo que quieras –murmuré.
–¡Pst! No seas perseguido. Mirá
si van a venir justo acá.
El peligro se acercaba, recé:
–No puede ser, por favor, no
puede ser, no pued…
–La puta que las parió –dijo mi
mujer, en un volumen no tan bajo.
Las dos se dieron vuelta
sonriendo y una preguntó:
–Es “Lo imposible”, ¿no?
“Tal cual, lo imposible acaban de
hacerlo ustedes, yeguas reventadas”, quise responderles, mientras mi mujer les
devolvía la sonrisa y les confirmaba que sí, que habían acertado (en todo
sentido). Luego me miró y dijo:
–¿Vamos atrás?
–¿Qué?
Ya no me importaba nada. Quería
romper todo. Quería acogotar a las viejas, acuchillar la pantalla, gritarle a
mi mujer que mi pesimismo era experiencia acumulada, y después tirarme de
cabeza contra el vidrio de la sala de proyección. Necesitaba acabar con la
industria del cine en general y la industria de las butacas en particular, incluyendo
a Noami Watts y al pibe de Transpoitting.
–Dale, vamos –me levanté de
golpe, contenido.
Aunque en los asientos del fondo del
pasillo podías apoyar la cabeza contra la pared y estirar las piernas hasta
donde quisieras, esos primeros minutos los perdí en la incomodidad, maquinando:
“por quéeee. Por quéeee me pasa esto en
los cines, en la playa, en el colectivo, en el tren… las odio, las odio con
todo el alma, odio a la gente, por quéeeeee…”
Al rato, cuando en la pantalla
apareció el tsunami y la familia de Naomi se desmembró, lloré como un marrano y
tuve ganas de abrazar a todos, incluyendo a las viejas guachas.
Y a mi mujer.
MV
lunes, enero 14, 2013
Conspiración
La culpa de todo la tiene el periodista de
Brando, que trabaja para un editor que trabaja para Clarín, que trabaja para
Lanata que trabaja para los estudiantes de Harvard, que trabajan para La Corpo
que trabaja para Griesa, que trabaja para los fondos buitres que trabajan para
los billetes, que iba a trabajar Ciccone que trabaja para Boudou, que trabaja
para Moreno que trabaja para el Indec que trabaja para la re-reele… Basta.
Basta todos.
Por favor.
MV.
sábado, enero 05, 2013
Uno hasta Nancy Anka, por favor
Aros. Aros. Aros.
Hoy tenía algo muy importante para comentar, pero no me acuerdo qué. Me pasa cada vez más seguido. Todo el tiempo estoy abriendo la heladera sin saber qué busco. Sé puede ser stress o ansiedad, pero también puede tratarse del maldito alemán exterminador de recuerdos.
Alzheimer para los olvidadizos.
Ando tan mal, que casi no me dan el registro de conducir (¡con lo que disfruto agarrar el volante en esta puta ciudad!). Al principio de la entrevista la psicóloga me dijo tres palabras, y me avisó que al final tenía que repetírselas. Respondí cuánto era cien menos siete, y el resultado menos siete (un “menos siete” más y me explotaba la cabeza). Deletreé algunas palabras al revés y llegado el momento dije: “ojotas” (¡correcto!), “palmera” (¡correcto!), eehhh… (¡la cinta Gonzalito!). Ahora, ante cualquier inminente olvido, lo primero que se me viene a la cabeza es “aros”. El otro día, en un asado, no me salía “morcilla” y mandé: “pasame uno de esos chorizos negros…” Al ver que se hizo silencio y que todos se quedaron mirándome, salí con… aros, y automáticamente lancé una carcajada como para aclarar que era… Patético, me sentí peor que si en la cabeza llevara el sombrero de… (me sale Dolina pero sé que no es, y le pido disculpas a Dolina por mencionar su santo nombre y cirugías estéticas en vano) me sentí como…. ¡Jorge Corona! (me quiero matar, tuve que googlearlo).
Mi memoria de largo plazo es un pulpo: sus brazos son tan largos que hasta me acuerdo de estar flotando en la panza de mi mamá y ser torturado desde afuera con Julio Iglesias. En cambio mi memoria de corto plazo es un perro tonto, sin olfato: le arrojo una pelotita y me trae una rata muerta.
Abajo copio el registro que tomé ayer. Quizá lea esto algún experto y me pase la solución, onda: “entrá a Mi PC, Panel de Control, Agregar o Quitar programas…”
Lunes – 7.30 AM. – PARADA DEL 130:
“TENGO QUE SACAR $1.25 – $1.25 – $1.25 – $1.25 – $1.25 – CABALLO – $1.25 – $1.25 – $1.25 – CABALLO – CABALLO – $1.25 – CABALLO – CABALLO – CABALLO – ¡CABALLO NO, PERSONA! – PERSONA – PERSONA – PERSONA – PERSONA – GATO MONTÉS – PERSONA – PERSONA – ARANGUTÁN – ARANGUTÁN – ARANGUTÁN – ARANGUNTAN CON GATO MONTÉS – GATO MONTÉS – GATO MONTÉS – GATO MONTÉS – GATO GAUDIO – GATO GAUDIO – GATO GAUDIO – GATO GAUDIO – MARCELA KLOOSTERBOER EN BOLAS – MARCELA KLOOSTERBOER EN BOLAS – MARCELA KLOOSTERBOER EN BOLAS – MARCELA KLOOSTERBOER EN BOLAINAS – MARCELA KLOOSTERBOER EN BOLAINAS – POLAINAS – POLAINAS – POLAINAS – POLAINAS – POLAINAS – POLAINAS – POLAINAS – OLOR A PATA – OLOR A PATA – OLOR A PATA – OLOR A PATA – ¡BASTA! – OLOR A PATA – OLOR A PATA – LAS CHACLES – LAS CHACLES – ¡BASTA QUE VIENE EL BONDI! – LAS CHANCLES – ¿$1.25? – LAS CHANCLES – NANCY ANKA – NANCY ANKA – NANCY ANKA – NANCY ANKA – NANCY ANKA – NANCY ANKA…”
MV.
lunes, diciembre 10, 2012
En diciembre
Odio el
vapor del subte, el calor de la calle,
las
películas de ocasión
y programar
vacaciones
para
quincenas que nunca elijo.
Odio el
estrés de los que estudian
y la
histeria de los que trabajan.
Odio la
fiebre del consumo
y el
aluvión de despedidas.
Odio tirar
y escuchar petardos,
y
sobrevivir a las fiestas en posición fetal.
Odio
apuntar a enero y preguntar Dónde te vas.
Odio repartir
Feliz Navidad
y Próspero
salí de acá.
Odio el
Vitel Thoné, el tomate relleno,
el brindis
forzado y la Sidra Real.
Odio el chasqui boom del melodrama
y el fuego
cruzado
de la reunión
familiar.
MV
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